
Traslados privados a precio fijo del aeropuerto de Rodas a la ciudad de Rodas y a los complejos turísticos de las dos costas de la isla, con lo que merece la pena ver y cómo moverte una vez que llegues.
Rodas es la mayor de las islas griegas del Dodecaneso, y su aeropuerto está en la costa oeste, justo al norte del pueblo de Paradeisi y a unos 14 km al suroeste de la ciudad de Rodas. Desde allí la isla se divide en dos costas muy distintas. Hacia el norte, por el lado oeste expuesto al viento, la carretera pasa por Kremasti, Ialysos e Ixia y llega a la ciudad, en el extremo norte. Al otro lado de la isla, la costa este, resguardada, va desde Kalithea y Faliraki hacia el sur, por Kolympia, Archangelos y Lindos, hasta Prasonisi. La costa en la que esté tu hotel decide el trayecto, así que el traslado desde el aeropuerto es la parte del viaje que conviene dejar resuelta antes de volar.
La ciudad de Rodas merece algo más que una noche de paso. Su Ciudad Vieja, construida entre alrededor de 1309 y 1523 y Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1988, queda dentro de una muralla de 4 km de longitud, con el Palacio del Gran Maestre en su interior. En la Antigüedad la isla fue famosa por el Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Bajando por la costa este, la acrópolis de Lindos se alza sobre el pueblo, unos 40 km al sur de la ciudad; en la costa oeste están las ruinas de la antigua Kamiros, y desde finales de mayo el valle de Petaloudes se llena de miles de mariposas.

Ciudad Vieja, ciudad de Rodas
La Ciudad Vieja de Rodas se construyó entre alrededor de 1309 y 1523 y está en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1988. Sus callejuelas quedan dentro de una muralla de 4 km de longitud, y la ciudad alta, al norte, la levantaron por completo los caballeros hospitalarios. Allí se alza el Palacio del Gran Maestre, uno de los pocos ejemplos de arquitectura gótica que hay en Grecia. Una explosión de pólvora destruyó buena parte del edificio en 1856; las autoridades italianas lo reconstruyeron entre 1937 y 1940, y en 1948 se convirtió en museo.

Lindos, a unos 40 km al sur de la ciudad de Rodas
Sobre el pueblo de Lindos se alza su acrópolis, una ciudadela natural que fortificaron sucesivamente griegos, romanos, bizantinos, los caballeros de San Juan y los otomanos. De ella quedan el templo dórico de Atenea Lindia, de alrededor del año 300 a. C., y una estoa helenística que medía 87 metros de largo y tenía 42 columnas. Al pie de la escalinata, busca el relieve de un barco de guerra rodio tallado en la roca hacia el 180 a. C. Las murallas del castillo de los caballeros, construidas antes de 1317, siguen la línea del acantilado.

Petaloudes, oeste de Rodas
El valle de Petaloudes, conocido también como el Valle de las Mariposas, alberga miles de mariposas tigre de una subespecie propia de Rodas. Después de la estación de lluvias, desde finales de mayo, cubren todo el paisaje, atraídas por la humedad y por el aroma de los liquidámbares orientales del valle. Estas mariposas no tienen estómago y, cuando se las molesta, vuelan a menudo y gastan su energía, así que lo mejor es dejarlas en paz. La empresa municipal de autobuses RODA tiene autobuses desde la ciudad de Rodas hasta el valle.

Costa noroeste, a 3 km al oeste de Kalavarda
Kamiros fue una ciudad de la antigua Rodas, fundada por los dorios y construida en tres niveles. Arriba estaba la acrópolis con el templo de Atenea Kameiras, y un depósito cubierto de alrededor del siglo VI a. C. almacenaba 600 metros cúbicos de agua, suficientes para hasta 400 familias. El núcleo principal ocupaba la terraza intermedia con una retícula de calles paralelas. Los terremotos destruyeron la ciudad en el 226 a. C. y de nuevo en el 142 d. C., y muchos de los hallazgos de sus primeras excavaciones, entre 1859 y 1864, están hoy en el Museo Británico.

Extremo sur, a 92 km de la ciudad de Rodas
Prasonisi —«isla verde» en griego— está en el extremo sur de Rodas, a 92 km de la ciudad de Rodas y a 40 km de Lindos. En verano, cuando el agua baja, es una península unida a Rodas por una lengua de arena; en invierno vuelve a ser una isla. Sus vientos, constantes y previsibles, la han convertido en un destino de windsurf y kitesurf: el lado del Egeo tiene buenas olas para surfistas avanzados, mientras que el agua plana del lado del Mediterráneo va bien para principiantes. En su punta más meridional hay un faro.
Los precios parten de la tarifa publicada más baja de este aeropuerto y dependen del destino y de la clase de vehículo. Cancela hasta 24 horas antes de la recogida y recupera el 90 %.
Créditos de las fotos Jebulon (CC0) · Jebulon (CC0) · Jebulon (CC0) · INDALOMANIA (CC BY-SA 3.0) · Jebulon (CC0) · seligmanwaite (CC BY 2.0)